Videncia en Valencia

Consultar en valenciano o en castellano

Dos sillas de madera a los lados de una mesa redonda con mantel blanco, en una habitación luminosa con cortina fina

En una consulta se habla de la madre, del novio, del miedo a quedarse sin trabajo. Hay cosas que solo salen bien en la lengua en la que uno las ha pensado siempre.

Valencia es una ciudad bilingüe a su manera. El castellano domina en la calle del centro, pero basta salir hacia l'Horta Nord, la Ribera o la Safor para que el valenciano sea la lengua de las tiendas y del bar. Y dentro de la ciudad hay muchas casas donde se habla valenciano en la cocina y castellano en el trabajo.

Eso pesa en una consulta de videncia más de lo que parece, porque buena parte de lo que se cuenta es íntimo.

Por qué la lengua importa

Quien habla de su vida en una segunda lengua tiende a resumir. Busca la palabra, no la encuentra, usa otra más plana. Lo que llega al otro lado es una versión recortada. En la lengua propia salen los matices: el tono con que se dice «mon pare», un refrán de la abuela, el mote del vecino.

Para una conversación que pretende ayudar a pensar, esos detalles cuentan.

A otras personas les pasa lo contrario. Les resulta más fácil hablar de algo doloroso en castellano, porque la otra lengua es la de casa y la de la infancia, y necesitan un poco de distancia. También es una buena razón.

Cómo pedirlo

Al reservar, sin rodeos: «¿Puedes hacer la consulta en valenciano?». La respuesta será un sí, un no o un «lo entiendo pero contesto en castellano». Esa tercera opción funciona mejor de lo que parece. Muchas conversaciones en Valencia son así, cada uno en su lengua, y nadie se pierde.

Si la persona no lo habla, pensad si os importa de verdad. Para una primera vez de curiosidad, seguramente no. Para hablar de un duelo o de una ruptura, quizá sí.

Las cartas no tienen idioma

Si en la consulta se usa una baraja, los dibujos son los mismos en cualquier lengua. Un arcano se puede nombrar en castellano y comentarlo en valenciano sin que pase nada. Muchas barajas que se venden en España traen los nombres en castellano o en varios idiomas, y algunas no traen ninguno.

Lo que sí cambia es la forma de contar lo que se ve. Una misma imagen descrita en dos lenguas puede sonar distinta, y a veces es útil pedir que os la expliquen en las dos.

Si la consulta es por teléfono

Por teléfono la lengua pesa todavía más, porque no hay gestos que ayuden. Si notáis que os cuesta seguir, decidlo enseguida. Una consulta en la que no se entiende la mitad es dinero y tiempo perdidos, y cambiar de lengua a media conversación es de lo más normal en esta tierra.

Para preparar el resto de la primera vez, está tu primera consulta de videncia.

También en esta web: Tu primera consulta de videncia, antes, durante y después